Álex Ramos, quien creció en circunstancias complicadas en Costa Rica, hizo todo lo que pudo para sobrevivir. Trabajar en una gasolinería, limpiar parabrisas, lavar autos, inflar llantas, armar cajas, manejar Uber. Lo que fuera, lo hacía. Todo por el futsal.
A los 32 años, más de una década después de hacer toda clase de trabajos para impulsar su carrera como jugador, descubrió que la dirección técnica era su futuro. Así fuera pagando para aprender las mejores tácticas en España o entrenando a todos las categorías en su país, Ramos estaba motivado para llegar a lo más alto.
Lo consiguió al llevar a los Ticos a la Copa Mundial de Futsal de la FIFA Uzbekistán 2024™, y cuando anunciaron la creación de la Copa Mundial Femenina de Futsal de la FIFA™, era lógico que la Federación de Fútbol de Costa Rica recurriera a Ramos.
A poco más de un mes de la clasificación para Filipinas 2025, el incansable Ramos habló con la FIFA sobre las aspiraciones de Costa Rica y su asombrosa trayectoria en el deporte.
FIFA: ¿Cómo se convirtió en director técnico de este equipo?
Álex Ramos: En realidad es algo que no buscaba ni esperaba. Cuando fui contratado, fue para la selección mayor, pero en el proceso hemos ido encontrando muchas necesidades, al ser un país pequeño, con pocos recursos. He pensado que la mejor manera de equiparar eso es poder acumular más trabajo a nivel de base, y ahí es donde llega la selección femenina, porque la federación aparte está pasando una reestructuración muy importante para sanar sus finanzas. No había presupuesto para asignar un cuerpo técnico y me convencieron de asumir el reto, entendiendo cuál es nuestra realidad como país. Lo he asumido porque al futsal le agradezco mucho en la vida.
¿Cómo ha sido el proceso de buscar jugadoras para este equipo?
No es fácil por la realidad en la que se vive. La primera es que la mayoría trabaja o estudia a nivel universitario y eso limita muchísimo los tiempos porque no hay coincidencia de espacios normalmente. La selección ha establecido unos días, calendario de entrenamiento, y pues siempre hay que jugar con eso. Además de que las jugadoras le pertenecen al club y hay que buscar ese punto de acuerdo con el club.
El proceso ha sido bonito porque soy de los entrenadores que siempre van a los gimnasios. Todas las jugadoras que convoco es porque he sacado el tiempo de irlas a ver tres o cuatro partidos para ver si lo que yo vi en ese primer partido es capaz de mantenerlo. Somos un país pequeño, entonces eso también nos da la facilidad de que hoy puedo estar en la frontera de un país y en la tarde puedo estar en el otro extremo del país.
¿Cuál ha sido el mayor desafío en el proceso de encontrar talento para este equipo?
Centrarse en traer jugadoras de futsal y no de fútbol. Porque mi criterio es que esta es la selección de futsal y las que juegan fútbol deben competir en la selección de fútbol. Nos hemos enfocado a buscar talento, pero que sea propio del futsal, porque el condicionante técnico y táctico es diferenciado. La técnica y esa chispa cognitiva que nos hace tomar decisiones en segundos la tiene más pronunciada la jugadora de futsal que la de fútbol.
¿Cómo están trabajando para preparar el premundial de la Concacaf?
Estamos tratando de ser muy repetitivos en todas esas pautas que nos hagan tener claridad a nosotros como cuerpo técnico y a las jugadoras de lo que deben hacer en los diferentes momentos del partido (...) No soy un entrenador de hacer muchas tareas, además, porque creo que es mejor apostar por tres o cuatro cosas que un grupo haga, pero que las haga de forma continua. Creo que eso es lo que define un modelo, cuando eres capaz de mantener las pautas.
Los rivales de Costa Rica en el premundial son Canadá, Estados Unidos y uno de Honduras o Nicaragua. ¿Cómo ve la competencia?
Es bueno analizar al rival, ver las cosas buenas y las malas, pero muchas veces nos descuidamos como entrenadores por mirar tanto al rival y no mirar hacia adentro. A veces es mejor mirar hacia adentro, ser capaces de mejorar todas las cosas que no estemos haciendo bien. En ese proceso estamos, en el entendido de que Estados Unidos y Canadá son una potencia a nivel de fútbol femenino, eso quiere decir que ellas seguramente traerán jugadoras de fútbol que por naturaleza además son atletas, ahí hay una diferenciación muy pronunciada cuando hacemos un análisis. Y el que venga de Honduras o Nicaragua creo que será igual de complicado.
¿Qué significaría clasificar a esta Copa Mundial en Filipinas?
Es algo que me mueve mucho, porque he estado ya en los últimos dos mundiales con Costa Rica, con la selección masculina, y meternos en un tercer mundial de forma consecutiva, esta vez con la femenina, primeramente como ser humano, me llenaría mucho.
¿Qué destaca de estas jugadoras?
Una de las cosas que más me atrapa de las jugadoras es esa técnica natural para el futsal. En Costa Rica hay una técnica natural, la tiene la mujer, y eso es muy gratificante a la hora de trabajar en la cancha porque hace que las tareas o el diseño del trabajo sea más natural. Otra de las cosas que me vuelve loco de este grupo es el hambre que tiene por hacer historia.
¿Cómo ha sido su camino en el futsal?
Lo conocí a los 20 años, casi a los 21, y empecé a jugarlo no de manera profesional porque no somos profesionales, pero yo sí, como un jugador profesional, en mi forma de vivir, en mi forma de trabajar, en mi forma de cuidarme. Fue una carrera como de 15, 16 años, donde tuve la oportunidad de jugar algunos partidos internacionales, algún evento Grand Prix en Brasil. Después de eso, como a los 32 años, yo tenía claro que quería dirigir, me gustaba dar órdenes, indicaciones.
Empecé a dirigir todo lo que era base y pasé por todas las etapas y todas las categorías de liga menor en Costa Rica, pude disfrutar títulos en cada una de esas categorías en el club donde estaba. Después dirigí a nivel universitario y bueno, llegó el momento de asumir el reto de dirigir en primera división en Costa Rica y luego tuve la fortuna de llegar muy joven a la Federación de Costa Rica.
¿A qué se dedicaba mientras jugaba futsal?
Trabajé como pistero, trabajaba en una gasolinería, lavaba autos, limpiaba parabrisas, inflaba llantas, ese tipo de cosas. Trabajé en una empresa de alimentos que se llama Alimentos Jack's empacando productos, después de eso vendía verduras y también he hecho trabajo de Uber. Ha sido un trayecto bonito porque me ha hecho madurar como ser humano, me ha hecho valorar mucho la vida.
Hoy soy director deportivo de dos colegios muy importantes en Costa Rica, son dos colegios hermanos, pero separados. Siempre he pensado que cuando las personas tienen hambre, siempre se van a esforzar por salir adelante y las circunstancias que los rodean nunca pueden ser una excusa para no avanzar.
¿Cuáles son sus mejores recuerdos en este deporte?
Hay dos momentos que tengo muy claros. La primera vez que jugué con mi selección fuera del país y canté el himno nacional. Recuerdo que las lágrimas corrían por mis mejillas, era el momento de decir que todo el esfuerzo ha valido la pena, porque recordé a todas las personas que me dijeron que nunca lo iba a lograr. El otro punto es el más reciente, haber metido a Costa Rica en octavos de final de la Copa Mundial, dejando fuera al equipo anfitrión con un presupuesto abismal (Uzbekistán), dirigido además por uno de los mejores seleccionadores de todos los tiempos (José Venancio López).
Nota: FIFA.COM
Fotos: FCRF